domingo, 4 de agosto de 2013

CONTRA EL DESAFUERO Y LA OPACIDAD



(La que sigue es una carta escrita y aprobada en Asamblea de la Comunidad Uneysta exigiendo transparencia y respeto a las decisiones consensuadas y a las vías democráticas de solución de conflictos en el seno de una Universidad libre y autónoma)


San Felipe, 13 de mayo de 2013.
Señores Autoridades Rectorales designadas por el MPPPES.
Universidad Nacional Experimental del Yaracuy.
Su despacho.-
                    
  Estimados Señores:
                                                            Nos dirigimos a ustedes en la oportunidad de hacer de su conocimiento la solicitud discutida en asamblea del lunes 13  mayo de los corrientes, relativa al reconocimiento de los representantes de los sectores elegidos por la comunidad universitaria de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy, UNEY.
          Ello es que, como ustedes bien saben, en los períodos de septiembre-octubre de 2011, febrero-junio de 2012 y nuevamente reactivadas desde el 13 de febrero hasta la actualidad del presente año,  y siempre por iniciativa de la comunidad, se han venido realizando (hasta ahora ocho en este sólo año) asambleas generales y reuniones con la finalidad urgente de constituir el Consejo Universitario, máxima autoridad de la institución, entre otros asuntos relativos a la crisis que se vive en la UNEY. A consecuencia de ello, el 21 de marzo de 2013 se firmó un acuerdo con ustedes para conminarlos a solicitar formalmente ante el Ministerio respectivo la designación del representante del mismo ante el Consejo Universitario, y organizar mesas de Trabajo para establecer diálogos, entre autoridades y representantes de sectores elegidos, para la instalación del primer Consejo Universitario,  elegido por la Comunidad, con fecha probable entre el 16 y el 19 de abril del presente año.
          Sin embargo, en la reunión de la Segunda Mesa de trabajo, del 10 de abril, los representantes de los sectores, Lic. Nilda Noguera, por los jubilados, Prof. Lázaro Álvarez, por los docentes, Lic. Raudy  Guédez, por los egresados, y el Br.  Alexander Morey, por los estudiantes, les plantearon la aceptación del representante de los Coordinadores para conformar el consejo Universitario cuya petición fue denegada. Del mismo modo, expresaron, por voz del vicerrector, que tampoco aceptaban la representatividad de los demás sectores, específicamente, de los profesores y de los estudiantes, e incluso, que se podía impugnar, bajo el concepto de que no existen elecciones perfectas, la de los jubilados y egresados, pero que era posible, sin embargo, aceptarlos sólo a éstos últimos.
                    Las razones aducidas para no reconocerlos como tal, en  ese momento, fueron argüidas de distinta manera para cada caso pero de un modo muy general en un breve comentario verbal y con cifras que son inexactas o con interpretaciones que difieren, en una primera impresión, de las que manejan las comisiones de la Asamblea General. A pesar de que se les argumentó, a través de la Lic. Noguera y el profesor Álvarez, de la urgencia que se vive, de la ilegalidad de todas las estructuras de gobierno de la UNEY y de la necesidad de avanzar en esto para constituir un Consejo Universitario previo que se limitaría a crear las condiciones jurídicas y administrativas necesarias para volver a convocar a elecciones de dichos representantes, no se pudo llegar a un acuerdo. Al finalizar la reunión, el prof. Lázaro Álvarez, en vista de este inesperado giro de las conversaciones y de la vaguedad y el posible error de las argumentaciones del Vice-rector,  se limitó a exigir que las autoridades consignaran por escrito,  las argumentaciones y las fundamentaciones de sus impugnaciones y del no reconocimiento de estas figuras, así como reiteró la exigencia de que se publicara en la web de la UNEY el Reglamento vigente de nuestra Universidad y cesara, por fin de esta manera, la existencia clandestina de este documento tan esencial.
          A un mes de dicha petición, y ante la ausencia de respuesta a tales solicitudes, en vista de la grave situación por la que atravesamos, nuevamente la Asamblea en pleno conmina a las autoridades a dar respuesta de manera formal, por escrito y con la seriedad y urgencia que amerita la altura de las circunstancias actuales, a nuestra petición de que consignaran dichas argumentaciones con sus fundamentaciones. De no hacerse, no se podría dar respuesta a esta posición ni pueden seguir avanzando las conversaciones, además de que, confirma la sospecha de que dichas autoridades no expresan ni la capacidad ni una voluntad verdadera de solucionar el estado de marasmo  ni la grave fractura legal, administrativa y académica por la que atravesamos, mucho menos a través de la vía más transparente, honesta y democrática que implica la participación real de todos que se quiere expresar con estas asambleas.
Sin más, firmamos abajo en concordancia con lo que aquí expresado,

(Siguen firmas de asistentes de la Asamblea)

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