(La que sigue es una carta escrita y aprobada en Asamblea de la Comunidad Uneysta exigiendo transparencia y respeto a las decisiones consensuadas y a las vías democráticas de solución de conflictos en el seno de una Universidad libre y autónoma)
San Felipe, 13 de mayo
de 2013.
Señores
Autoridades Rectorales designadas por el MPPPES.
Universidad
Nacional Experimental del Yaracuy.
Su
despacho.-
Estimados Señores:
Nos dirigimos a ustedes en
la oportunidad de hacer de su conocimiento la solicitud discutida en asamblea
del lunes 13 mayo de los corrientes,
relativa al reconocimiento de los representantes de los sectores elegidos por
la comunidad universitaria de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy,
UNEY.
Ello es que, como ustedes bien saben,
en los períodos de septiembre-octubre de 2011, febrero-junio de 2012 y nuevamente
reactivadas desde el 13 de febrero hasta la actualidad del presente año, y siempre por iniciativa de la comunidad, se
han venido realizando (hasta ahora ocho en este sólo año) asambleas generales y
reuniones con la finalidad urgente de constituir el Consejo Universitario,
máxima autoridad de la institución, entre otros asuntos relativos a la crisis
que se vive en la UNEY. A consecuencia de ello, el 21 de marzo de 2013 se firmó
un acuerdo con ustedes para conminarlos a solicitar formalmente ante el
Ministerio respectivo la designación del representante del mismo ante el Consejo
Universitario, y organizar mesas de Trabajo para establecer diálogos, entre
autoridades y representantes de sectores elegidos, para la instalación del
primer Consejo Universitario, elegido
por la Comunidad, con fecha probable entre el 16 y el 19 de abril del presente
año.
Sin embargo, en la reunión de la
Segunda Mesa de trabajo, del 10 de abril, los representantes de los sectores, Lic.
Nilda Noguera, por los jubilados, Prof. Lázaro Álvarez, por los docentes, Lic.
Raudy Guédez, por los egresados, y el
Br. Alexander Morey, por los
estudiantes, les plantearon la aceptación del representante de los Coordinadores
para conformar el consejo Universitario cuya petición fue denegada. Del mismo
modo, expresaron, por voz del vicerrector, que tampoco aceptaban la
representatividad de los demás sectores, específicamente, de los profesores y
de los estudiantes, e incluso, que se podía impugnar, bajo el concepto de que
no existen elecciones perfectas, la de los jubilados y egresados, pero que era
posible, sin embargo, aceptarlos sólo a éstos últimos.
Las razones aducidas para no
reconocerlos como tal, en ese momento,
fueron argüidas de distinta manera para cada caso pero de un modo muy general
en un breve comentario verbal y con cifras que son inexactas o con
interpretaciones que difieren, en una primera impresión, de las que manejan las
comisiones de la Asamblea General. A pesar de que se les argumentó, a través de
la Lic. Noguera y el profesor Álvarez, de la urgencia que se vive, de la
ilegalidad de todas las estructuras de gobierno de la UNEY y de la necesidad de
avanzar en esto para constituir un Consejo Universitario previo que se
limitaría a crear las condiciones jurídicas y administrativas necesarias para
volver a convocar a elecciones de dichos representantes, no se pudo llegar a un
acuerdo. Al finalizar la reunión, el prof. Lázaro Álvarez, en vista de este
inesperado giro de las conversaciones y de la vaguedad y el posible error de
las argumentaciones del Vice-rector, se
limitó a exigir que las autoridades consignaran por escrito, las argumentaciones
y las fundamentaciones de sus impugnaciones y del no reconocimiento de estas
figuras, así como reiteró la exigencia de que se publicara en la web de la
UNEY el Reglamento vigente de
nuestra Universidad y cesara, por fin de esta manera, la existencia clandestina de este documento tan esencial.
A un mes de dicha petición, y ante la
ausencia de respuesta a tales solicitudes, en vista de la grave situación por
la que atravesamos, nuevamente la Asamblea en pleno conmina a las autoridades a
dar respuesta de manera formal, por escrito y con la seriedad y urgencia que
amerita la altura de las circunstancias actuales, a nuestra petición de que
consignaran dichas argumentaciones con sus fundamentaciones. De no hacerse, no
se podría dar respuesta a esta posición ni pueden seguir avanzando las
conversaciones, además de que, confirma la sospecha de que dichas autoridades
no expresan ni la capacidad ni una voluntad verdadera de solucionar el estado
de marasmo ni la grave fractura legal,
administrativa y académica por la que atravesamos, mucho menos a través de la
vía más transparente, honesta y democrática que implica la participación real
de todos que se quiere expresar con estas asambleas.
Sin más,
firmamos abajo en concordancia con lo que aquí expresado,
(Siguen firmas
de asistentes de la Asamblea)

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