En vista de la urgencia del tema universitario en la Venezuela de estos mismos días, hemos creído urgente, aplazar nuestras pasiones literarias y dar cabida, prioritariamente, a una serie de reflexiones cuyo objeto final es, sencillamente, estimular un debate de altura sobre el destino de nuestras universidades y, en particular, de la UNEY.
Uno de los aspectos más preocupantes es, precisamente, la ausencia casi absoluta de reflexión que vaya más allá de los lugares comunes y de la simpleza del eslogan político con los cuales se quieren escamotear las verdaderas ideas. Las universidades, como espacios por excelencia para el conocimiento y las ideas, se ven cada vez más amenazadas de ser reducidas a no más que una caja de resonancia vacía para el eco uniforme de las ambiciones del poder.
Las universidades serán espacios para el pensamiento y el espíritu sólo en la medida en que son auténticos espacios para la libertad. No por puro afán retórico, se ha dicho que la libertad no se recibe de discursos de líderes, ni de gurúes, ni de simples libros ni se adquiere en el mercado. La libertad es el resultado de la acción más pura de la inteligencia. En algunos de los trabajos que siguen es probable que, aquí y allá, algún concepto o alguna reflexión, sumada a otras también dispersa en estos textos, puedan contribuir para crearnos una idea más profunda y valedera de lo que debería ser la universidad.
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